Entrevistas

Carlos Del Castillo

julio 11, 2017

“El niño de los mandados es una historia inspirada en la infancia de mi padre”

Por Karla Monge @karlamonge

Pocas veces se tiene la suerte de hablar con un director tan distendidamente. Más con un director que consagró tantos años de estudios y de experiencia, con su primer largometraje La Ciénaga, ganadora del Premio Especial del jurado y el galardón otorgado por el Público, en Sundance 2016.

– ¿La Ciénaga es tu primera película?

Sí. Pienso que parte de la escuela de un director, es poder sumergirse en un poco todos los departamentos antes de atreverse a dirigir una película, para poder comprender toda la maquinaria, todo el manejo interno dentro de cada departamento ya a nivel de producción. Uno lo aprende en la universidad, pero una cosa es la teoría y otra cosa es la práctica. Entonces es una fortaleza haber podido compartir en todos los departamentos y entenderlos.

– ¿Cómo decidiste entrar a La Ciénaga?

Manolo Cruz, un actor muy reconocido aquí en Colombia, me trajo la idea de un cortometraje para yo hacer inicialmente la coproducción y cuando lo leí, me di cuenta que era un largometraje. Sentí que la historia era muy bonita, entonces le dije que por qué no trabajábamos en un largometraje y que contaba conmigo no solamente para hacer la producción de la película si no que para poder dirigirla y así hicimos La Ciénaga, la película más premiada de la historia del cine colombiano en ese momento.

– ¿Cambió todo con una ópera prima tan premiada?

Mira, voy a decir algo que puede sonar algo arrogante, pero fíjate que para mi todo ha seguido igual porque siempre he estado preparado para cosas grandes y antes de eso también había ganado premios haciendo otro tipo de cosas, comerciales y vídeo clips. Ese fue un primer triunfo, un primer logro, pequeño digo yo aunque sea Sundance, porque esto es el logro de un tremendo trabajo de muchas personas, yo solamente hice una pequeña parte de ese logro. Por supuesto tu credibilidad aumenta, entonces cuando tienes una idea de otro proyecto, ahí hay más gente que se suma que quiere estar en la película; antes tenía que buscarlos, pero después quieren hacer cosas y se facilita un poco el tema.

-Te has preparado mucho. ¿Siempre quisiste estudiar cine?

Desde muy niño tuve la inquietud por el cine. Inicialmente cuando me gradué del colegio, tenía unos 15 años y entré a estudiar a la Tadeo diseño industrial. Quería especializarme en efectos especiales para cine y todo eso. Sin embargo el destino fue tomando el rumbo de la dirección, ya había hecho yo unas cositas desde muy niño como director, para el colegio, entonces cuando descubrí hacia los 17 años el mundo del cine y todo ese tema, me encaminé hacia la dirección y la producción. Entonces como tu dices tuve la oportunidad de estudiar cine en New York y Praga, artes en Francia, me especialicé en fotografía cinematográfica y publicitaria en Italia, entonces estuve andando mucho por el mundo y eso te abre un poco como la mente para poder llegar a tu propio país y de pronto descubrir lo que siempre estuvo frente a tus ojos, pero que no lograbas ver.

– ¿De dónde surge la historia de “El niño de los mandados”?

El niño de los mandados es una historia inspirada en la infancia de mi padre, que es uno de los personajes por quien siento más admiración. Entonces es una historia inspirada en su infancia, que tiene una característica muy linda y es el espíritu de lucha que tiene un niño que pierde a su madre, porque a su padre nunca lo conoció, entonces es un niño que queda solo en la vida y emprende ese viaje de resolver su propia vida.

– ¿Cuándo piensan estrenar?

Primero vamos a hacer el recorrido de festivales y mercados de cine porque de todas maneras, es una buena forma de avalar un poco el trabajo que se hizo. Cuando sometes tu película ante los ojos de la crítica internacional y ellos te dan de pronto un feedback y aparecen cosas buenas y positivas, obviamente cuando regresas a Colombia con esas menciones, con esos premios, con esas selecciones oficiales o incluso preselecciones, es cuando la gente aquí dice “bueno si esta película se ganó tantos premios pues me interesa verla”, a lo mejor por curiosidad, a lo mejor por responsabilidad social, quiero ver qué estamos haciendo en Colombia en cine y ver cuál es la imagen que estamos proyectando de Colombia en el exterior. Así que esperamos que sea mayo de 2018.

– «El niño de los mandados”, ¿Es para niños?

Es una película muy familiar. Dentro de las críticas que ha habido por parte de grandes empresarios que han visto la película, de gente de cine, de grandes actores, maestros directores, productores, que han tenido la posibilidad de verla obviamente en un primer corte, es de una película que inspira, ese sentimiento de “quiero que la vean mis hijos”, “quisiera que se la viera todo el mundo”, porque el mensaje es un mensaje poderoso de lucha de supervivencia, de iniciativa , de eso que llamamos aquí en Colombia del guerrero, que yo salgo adelante, soy pobre pero salgo adelante y eso implica sacrificio, entonces es una película muy familiar.

Creo que especialmente los niños la pueden disfrutar desde cierta edad, donde van a descubrir un mundo nuevo porque se desarrolla en la época de los años 50, sin televisión, sin tablet, sin celulares, es un mundo donde una bicicleta cobra una importancia increíble, entonces es un universo absolutamente desconocido para los niños de hoy en día y es una remembranza maravillosa para esa generación que vivió su infancia en esa época, esa generación que hoy día está entre los 65 y los 90 años.

– El tema narcotráfico, ¿No cruza tus historias ni de manera tangencial?

Fíjate que no porque siento que ya hay la suficiente cantidad de personas dedicada a contar esas historias.

Tu sabes que lo que más llama la atención a nivel mundial de todo lo que está relacionado con el Eros y el Thanatos, es el Thanatos. Esa violencia, la muerte, todo lo thanático que está relacionado con la sangre, con ese vértigo en todo lo que rodea la violencia, donde está el narcotráfico y todo lo demás. Entonces el mundo esta ávido de ver esas historias, porque es más una aventura, es como cuando nos muestran una peli de extraterrestres que para nosotros es como ir a otro planeta o sumergirse en una aventura que extrañamente nos vaya a pasar, entonces para un sueco es como imbuirse en eso, una historia que está fuera de la realidad, más cuando le dicen que es una historia parte de la realidad, porque el voyerismo todos lo tenemos dentro.

Pero también está el Eros, lo erótico que no sólo es la sexualidad, si no que lo bonito. Hay historias bonitas que ocurren acá y ocurren en los recónditos de cada país, cada barrio, cada ciudad, y resulta que ahí a veces hay historias maravillosas que también se quieren ver, que no solo te entretienen, además te alimentan el alma como ser humano, te permiten un instante respirar y decir bueno esto me inspira, me incentiva a hacer otras cosas, simplemente, hay películas que le hacen a uno apreciar la vida de manera diferente, te hacen reflexionar acerca de la vida y te permiten como ser humano de pronto dar un pasito y avanzar un poco más hacia la felicidad, que es lo que perseguimos todos ¿no?

– ¿Cómo te estás tomando esta segunda película?

La experiencia de la primera le da a uno ciertas herramientas para entender el ritmo de un trabajo de esto, que tiene muchísimo trabajo no sólo desde la concepción y en todas sus etapas, si no que es un trabajo constante de estar tratando de reinventarse uno diariamente para poder hablar del proyecto así ya esté hecho, para poder convencer a la gente que se vaya sumando, para saber cómo lo muestras a los festivales del mundo, a los empresarios, distribuidores, a todos, entonces para esta película valió mucho la experiencia de la anterior, la hemos tomado con mucho más tranquilidad y calma, pero también aplicando correcciones a todos los errores cometidos en el pasado.

– ¿Influye el éxito anterior en el trabajo de ahora?

Sí, influye desde muchos ámbitos. Digamos que el principal es que si saliste como director de una ópera prima que tuvo tanto éxito, la gente de alguna manera está esperando algo igual o mejor para el siguiente proyecto. Entonces tienes una presión social importante pero también tienes las herramientas por lo menos para querer hacerlo. Ya tienes esa motivación, la motivación es que si esa primera película la logramos con tan poquito presupuesto, con las uñas y ya en esta película tratamos de mejorar todas las condiciones porque estamos creando como un movimiento que lo he llamado el Cine de Amor.

– Para allá iba, ¿A qué te refieres con el Cine de Amor?

Así como está el cine de autor, el comercial, este es cine de amor, que es contar las historias que en Colombia no tienen que ver con esa imagen tan negativa que hemos querido siempre los colombianos mostrar, temas como prostitución, narcotráfico, la guerra, esa picardía que tristemente identifica a los colombianos en el exterior, esa desconfianza que hay por nuestra idiosincrasia, nuestra cultura, pero es muy poca la gente en Colombia que piensa así, que se dedica a eso.

Si haces las cuentas de 48 millones de habitantes que somos los colombianos más o menos, de ellos habrán tal vez 100 mil dedicadas al narcotráfico, es un mar de gente, son muchas personas, pero si hablamos de un país de 48 millones de personas, te vas a dar cuenta que no tiene nada que ver y que 100 mil personas, no puede identificar el pensamiento de 48 millones, entonces mi misión en la tierra es poder mostrar esas historias de los seres humanos que hay mucho más allá de todo esto.

Las historias de los luchadores, de los pensadores, de la gente que ha hecho sacrificios y que ha logrado hacer cosas con su vida, a pesar de todas las dificultades que implican inclusive las consecuencias de ese mismo narcotráfico del que hablan las demás películas. Entonces hemos querido hacer ese cine de amor, y eso nos ha brindado la posibilidad de aliarnos con las personas que en realidad nos interesa aliarnos, que tienen el pensamiento muy parecido.

– ¿Fuiste productor de una película en Chile?

Fui coproductor de “Talión”, película que hizo un gran amigo mío, Martín Tuta, colombiano radicado en Chile.

Esta película es un poco como una cachetada a la sociedad latinoamericana desde Chile, que ha tenido las cifras más altas de pedofilia en Latinoamérica, entonces había que hablar del tema, un tema incómodo, que para muchos puede resultar muy, muy fuerte, pero había que hablar del tema y Martín lo hizo de una manera muy responsable, una cosa muy bien hecha en su ópera prima, porque es un tipo con una visión muy amplia, un tipo muy inteligente, con un criterio de evaluación bastante desarrollado.

Vamos a tener oportunidad de verla en Colombia porque estamos precisamente moviendo para poderla estrenar acá.

– ¿Trabajan con fondos FDC (Fondo para el Desarrollo Cinematográfico Colombia)?

Fíjate que nosotros para La Ciénaga la hicimos nosotros, fue una inversión privada, no contamos absolutamente con ninguna ayuda del FDC ni del Ministerio de Cultura, no cumplíamos en ese minuto con los requisitos dentro del tiempo estipulado para hacernos a esas ayudas. Hicimos algunos intentos, pero por supuesto no fue posible y tampoco era un proyecto que tuviera mucha viabilidad comercial ni nada.

– ¿Se puede hablar de un cine latinoamericano?

Sí, definitivamente sí. No somos todos los que estamos haciendo cine los que hacemos ese cine que podríamos denominar latinoamericano, pero sí hay una cantidad importante de personas que está preocupada por hacer un cine que nos identifique y que nos permita mostrar un poco de nuestra cultura, de esos lugares donde nunca llegan. Hay gente del medio oriente, que no tienen idea de la existencia de Colombia, ni de Chile, ni Argentina, de hecho muchísimos norteamericanos no saben dónde queda Argentina y es importante que alguien aparezca con una película allí, con un tema nuestro y no necesariamente en forma negativa, si no que nos identifique de forma positiva.

-¿Cómo vez el crecimiento de Colombia respecto de la distribución cinematográfica?

Lo que sucede en Latinoamérica es normal, estamos tratando de entrar en un mercado muy Hollywood, el Cine Europeo, que tienen una evolución de muchos años sobre nosotros, y nosotros recién accediendo a los formatos tecnológicos para grabar algo decente.

Entonces está en un crecimiento que es evidente, que va a seguir además avanzando, pero finalmente siempre termina todo en lo mismo. Independiente que se forje esa industria maravillosa y grandiosa, todo termina en la importancia de los contenidos. Hoy en día cualquier persona con un celular logra capturar una imagen, hacer una película, 2k, 4k, de buena calidad visual, lo que es importante, pero lo realmente significativo es qué voy a decir, cuál es mi mensaje; va a dar lo mismo el formato, lo importante es qué es lo que hay ahí, independiente de donde venga la historia.

La Ciénaga, entre el mar y la tierra

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Autor

Karla Monge

Colaboradora de Cinemaboutique, periodista Universidad Gabriela Mistral y Máster en Guión y Desarrollo Audiovisual de la Universidad de los Andes, Chile. Radicada en Colombia, se dedicó a la docencia en la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Tiene experiencia como guionista en distintas áreas de comunicación como televisión, además ejerció como productora ejecutiva y realizadora. Curadora del Festival Internacional de Cine por los DDHH Bogotá. Actualmente es story editor de proyectos para cine y literatura infantil.

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