Bolivia

Chaco

noviembre 16, 2020

Por Karla Monge @karlamonge

Un grupo de soldados bolivianos, se ven enfrentados con mínimos recursos a la búsqueda de su enemigo, para seguir librando una guerra en el difícil y seco desierto del Gran Chaco. Esa es la premisa de “Chaco”, la maravillosa opera prima de Diego Muñoz como director, quien cuenta esta historia basada en hechos reales vividos por su propio abuelo, en una guerra librada entre 1932 y 1935, con un ejercito formado en su mayoría por inexpertos jóvenes aimaras y quechuas.

Para entender muy resumidamente, el Chaco Boliviano es una desértica y árida región de Bolivia, donde se libró la más importante guerra del siglo XX de Sudamérica entre Bolivia y Paraguay, quienes extendieron esta batalla por el control del Chaco Boreal.

Liborio, magistralmente interpretado por Raymundo Ramos, es un joven que tiene la difícil misión de ser el nexo entre su capitán Hans Kundt, perfectamente ilustrado por Fabián Arenillas, un alemán que en el pasado fuera general en su país natal, y sus compañeros de armas mientras se disponen, en pleno 1934, a seguir en la guerra a la que fueron llamados a defender. Y digo ingrata porque su interacción con ellos en el día a día, está marcada por la tensión de un nuevo rango que no significa nada, y por la entrega de la escasa comida y hojas de coca, que actúa como mitigante del miedo y del dolor, del hambre y la sed y de la incertidumbre y el abandono, ante una agotadora búsqueda del enemigo que nunca encuentran, en medio de una guerra que no quieren, pero sobre todo tampoco parecen entender.

Los soldados, que parecieran comprender que están extraviados en la mitad de la nada, se ven tan perdidos como su capitán, que busca a ciegas mientras parece vivir sus últimos días con algo de la gloria que le da dirigir un ejército, en la inmensidad y desolación de un desierto hostil que no da tregua, y que no sólo los castiga y los enferma, si no que los va envolviendo poco a poco en la locura del silencio, sentenciada por largas caminatas y alucinaciones que nos muestran su degenerativo estado físico y mental, en que a veces parecen sueños y otras veces espectros de su propia muerte.

En Chaco se ve la guerra representada en su esplendor. Inhumana, sacrificada, injusta, enferma y loca, porque de batallas, enfrentamientos y guerra como tal, hay muy poco porque ni siquiera hay disparos. Sólo la sombría deshumanización y carencias que finalmente nos hacen entender el egoísmo como una manera injusta de supervivencia.

Chaco es una película que apuesta, porque pone y dispone en la pantalla una propuesta audiovisual muy cuidada y respetuosa de la técnica, con una puesta en escena en que la fotografía tiene el protagonismo al lograr atraparnos hasta perdernos junto a los soldados en un lugar inhóspito y desesperanzador, sintiendo el agobiante calor y el peso de los cuerpos, pero también del insondable e inevitable destino.

Un film en donde sencillos elementos otorgan el simbolismo necesario, sin mayor explicación que lo que muestra, por ejemplo, los grandes uniformes de los inexpertos soldados aimaras y quechuas, calzados con unas rústicas chalas, pero enviados a librar una guerra.

En una coproducción entre Bolivia y Argentina, desde sus inicios como proyecto ha sido merecedora de distintos premios, que incluyen Ibermedia, Visions Sud Est (Suiza), del Instituto Nacional de Cine y Artes Visuales (Bolivia), el premio en BAL-BAFICI como mejor proyecto latinoamericano, el premio de posproducción de imagen en el Festival Internacional de Cine de la Universidad Autónoma de México, entre otros, demostrando sus sólidas bases desde sus inicios. Ha comenzado su recorrido festivalero y ha pasado por certámenes como el American Film Institute (AFI) (EEUU), y el Filmfest Hamburg (Alemania). Pero además, Chaco ha sido merecedora del Premio Especial del Jurado en la edición 27 del Festival Internacional de Cine de Valdivia, (Chile) y en el mismo país, recibió el Premio Especial del Jurado en el Festival de Cine de La Serena, y una mención especial del jurado y premio al mejor director en el Festival Internacional de Cine de Viña del Mar.

No se pierda su estreno online en Bolivia el 19 de noviembre de 2020, a través de la plataforma Multicine.

País: Bolivia.
Año: 2020.
Director: Diego Mondaca.
Elenco: Raymundo Ramos, Omar Calisaya, Fausto Castellón, Fabián Arenillas, y Mauricio Toledo.
Duración: 80 minutos.
Género: Drama.

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Autor

Ma. Ignacia Barja

Creadora de Cinemaboutique. Periodista y Magíster en Cine documental Universidad Autónoma de Barcelona. Por más de 3 años fue la encargada de programación a bordo y adquisición de contenidos de cine y TV de LATAM Airlines Group. 4 años en medios de TV chilena (MEGA, TVN, Canal13) y agencias de producción audiovisual como productora periodística y ejecutiva.

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