Entrevistas

Luis Smok

abril 23, 2018

“Swing constantemente se acerca al drama, pero nunca se olvida ni reniega que es una comedia”

Por Rolando Gallego @rolandogallego

La ópera prima del realizador Lucho Smok ha llegado a los cines.“Swing” (2018) protagonizada por Elisa Zulueta, Daniela Ramírez, Héctor Morales y Tiago Correa, proponen una mirada adulta y urgente sobre problemáticas de agenda que circulan libremente en medios de comunicación.

El rol de la mujer, la profesión, la postergación, el intercambio de parejas, el matrimonio, son sólo algunos de los tópicos con los que trabaja Smok, agregándole la dosis justa de humor y tensión para llevar adelante la narración.

Para conocer más de la gestación, desarrollo y finalmente estreno de “Swing” hablamos con el director. “Swing” plantea otro tipo de comedia, un sub género del quizás, el más explotado en la “industria chilena”, pero con otra visión, con otro ritmo y sobre todo con otro tipo de lenguaje audiovisual” dijo en exclusiva para Cinemaboutique.

– ¿Cómo fue el paso del documental y la TV al largometraje?

El paso fue súper buscado, y en verdad fue un regreso. Yo dejé Chile en el 2004 para estudiar Dirección de cine en Argentina, estudié en la FUC (Universidad del Cine), pero por motivos del destino, y también porque naturalmente soy muy productor, comencé a trabajar en producción. Me metí en cuanto cortometraje pude, y luego entré en el área de producción de Anima Films donde trabajé en la producción de varios documentales para Discovery Channel, History Channel e Infinito. Pero siempre continué escribiendo guiones, proyectos, y postulando a uno que otro fondo. Nunca dejé la idea de dirigir, y más aún la de trabajar con actores, lo mío siempre ha sido la ficción. Cuando regreso a Chile en el 2012, cree mi productora “Grita Medios” con el principal objetivo de hacer ficción. Desarrollamos un par de series que no lograron llegar al aire, hasta que se presentó “Swing” al fondo de escritura de guion, y ganamos. A partir de ahí el camino ha sido sumamente generoso, ganamos los fondos de Producción Audiovisual, Banco Estado, Corfo y CNCA en Distribución, etc. Igualmente sigo ligado a la producción, de hecho participé en la producción de una serie para Glitz* y hace poco en una serie documental para NatGeo y FOX.

– ¿Fue más difícil generar “Swing” aun contando con el apoyo de tu productora?

“Swing” fue sumamente difícil de producir. Es cierto que obtuvimos todos los fondos concursables existentes en Chile y claro, eso ayudó mucho. Pero por otro lado, también exigieron que la producción contara con ciertos elementos que hicieron a su vez, que el proyecto elevara sus costos. El tener una productora, obviamente que influye para bien, es un factor a favor y que facilita la comunicación, la visión y también la realidad del proyecto. El saber y manejar el presupuesto, los tiempos, las negociaciones, como también todas las decisiones de dirección, creo que es esencial. En Latinoamérica, uno debe ser director y productor a la vez. No podemos desentendernos de la realidad de la “industria” y por ende, uno tiene que ser consciente de la realidad del proyecto, para poder desarrollar de la mejor manera la película, con las herramientas correctas.

– ¿Cuándo escribías el guión, pensabas ya en los protagonistas? ¿Sabés que la clave está allí también?

Sí, nosotros ganamos el Fondo de Escritura de Guión de Corfo en el año 2015, y apenas comencé a escribir la historia, me imaginé a Héctor Morales y Elisa Zulueta en ese matrimonio estructurado, lleno de trancas y estereotipos. Ambos son  increíbles actores que pueden manejar muy bien el drama, pero que a su vez, poseen grandes herramientas de la comedia. Y en el caso de “Swing”, me parecía sumamente importante trabajar eso. El concepto del “dramedy” y con ellos sentía que la película descansaba muy bien en sus hombros. Una vez que cerramos el guión e incluso filmamos un teaser, el proyecto se presentó al Fondo Audiovisual chileno, el cual también ganamos. En ese momento, “Swing” ya era una realidad, y los nombres de Tiago Correa y Daniela Ramírez llegaron muy rápido a mi cabeza. Con Daniela ya había trabajado antes, y me parece una actriz súper talentosa, y el hecho que no hubiera hecho comedia anteriormente, me parecía sumamente desafiante, al igual que con Tiago, quien tampoco había hecho comedia. Además, Tiago es un actor sumamente versátil y muy predispuesto con los requerimientos de dirección. Creo que escribir, sabiendo las caras de los actores, es fundamental, es tan importante como dirigir o escribir sabiendo el presupuesto. Son herramientas claves y teniéndolas a la mano, es mucho más fácil definir el camino, de imaginar la escena, o incluso lo que se puede pedir al personaje.

– ¿Tomaste algunas referencias de otras películas para encontrar el logrado timming narrativo?

Si, ¡muchísimas! De hecho hice que todas las cabezas de la áreas vieran un listado de películas que seleccioné, al igual que a los actores. Entregué a cada uno un listado de películas a ver, en donde les pedía poner atención en algún personaje, o un tipo de relación, la luz, los colores, etc. La idea era definir las referencias, pero también delimitar a los personajes. Cuál es el límite máximo de comedia y cuál es el límite máximo de drama. Dejar marcado ese rango, me parecía fundamental, para definir la comedia que quería contar, y que todos habláramos el mismo idioma. Entre las películas que vi y seleccioné, había un principal enfoque hacia la comedia europea. Con algunas norteamericanas y latinas. Por ejemplo: “Perfectos Desconocidos”, de Paolo Genovese, “Ocho Apellidos Vascos”, de Emilio Martínez, “Un Novio para mi mujer”, de Juan Taratuto, “Husbands and Wives”, de Woody Allen, “El Lobo de Wall Street” de Martin Scorsese.

– Dicen que es muy difícil hacer reír, pero el guión logra mantener la tensión y la sonrisa todo el tiempo hasta el desenlace, ¿Cuándo la escribías tenías claro esto?

Siempre supe que hacer reír iba a ser muy difícil. Creo que ese fue el principal motivo para escribir “Swing”, “escribir una buena comedia, que entretuviera pero que se permitiera plantear ciertos temas”.  Me gustan los géneros, creo que son mucho más difíciles, porque más allá de la dificultad de contar una buena historia, de tener un buen guión y un buen producto, los géneros exigen ciertos elementos que son parte de ellos mismos. Por ejemplo: Un cowboy sin pistola no es un western, o una película de terror que no te haga saltar del asiento, no es terror. Y la comedia tiene justamente eso. Tienes que hacer reír o al menos hacer que el público pase un buen rato. No digo que el género debe ser “humor”. Hay una línea muy fina entre “humor” y “comedia” y uno tiene que ser consciente del tipo de comedia que uno quiere contar. El drama no tiene eso, ya que es sumamente amplio. Un drama no debe ser necesariamente un melodrama, ni tampoco debe hacerte llorar. Un drama puede ser sumamente autoral, biográfico, trágico o incluso experimental y no por eso deja de ser un drama. Pero la comedia no, la comedia te exige cierto ritmo y eso es lo más complejo; adaptarte al género, y es que el género está por sobre uno e incluso por sobre la historia, porque si te olvidas de él, y si te olvidas del público, es muy fácil que la película se vaya hacia otro lugar, y “Swing” constantemente se acerca al drama, pero nunca se olvida ni reniega que es una comedia.

– ¿Cuál fue la escena más difícil de rodar?

Varias, creo que principalmente la escena del “Swing”, no por lo complejo en sí de la escena o que existiera, quizás, algún tipo de pudor entre los actores, sino porque era una escena fundamental para la película, de hecho lleva su nombre. Fue una jornada completa, sólo para el swing. Y después de 6 o 7 horas en donde los actores se besaban, bailaban, se desnudaban, y volvían a besarse, bailar y desnudarse, terminó por convertirse en algo extenuante y hasta tedioso. Otra escena completa de filmar fue la llegada al hospital, pero principalmente por un tema técnico del sol, y es que se nos comenzó a colar en el plano, y realmente fue un problema, porque además el auto era blanco y brillaba a más no poder…

– ¿Hubo ensayos previos?

Ensayos de escena no. Lo que si hice fue trabajar con duplas. Me preocupé que cada relación tuviera sus particularidades. Creo que en los detalles es donde se hacen más creíbles los personajes o las relaciones. Por ejemplo en que los amigos tuvieran un apodo puntual, entre ellos, o que el papá de Gustavo lo llamara “tavito” en lugar de ”gordo” como el resto de los personajes. Hice varias lecturas con las parejas. Gustavo-Dolores / Pedro – Camila / Gustavo – Ernesto / Gustavo – Pedro. Y a medida que íbamos leyendo, íbamos construyendo las relaciones, las historias, etcétera. Los actores aportaron mucho en esa etapa creativa.

– ¿Qué crees que “Swing” aporta al panorama del cine chileno actual?

Creo que toda película siempre aporta. Somos un país con una escasa producción, y en ese sentido, que existan películas locales, y que haya variedades de géneros y sobre todo opciones para el público, es sumamente bueno. En el caso de “Swing”, creo particularmente que lo que aporta al panorama del cine chileno, es que plantea otro tipo de comedia, un sub género del quizás, el más explotado en la “industria chilena”, pero con otra visión, con otro ritmo y sobre todo con otro tipo de lenguaje audiovisual, al menos, de lo que se venía haciendo. Y creo que eso es bueno, siempre que existan variantes y opciones, va a ser beneficioso para el público local. No me interesaría ser un nuevo López, o Quercia o Rougier, sino que todo lo contrario. Cada uno de ellos tiene un estilo muy marcado, tienen sus firmas, y en mi caso, me interesa generar mi propia marca, contando historias simples, cercanas, pero pudiendo hablar de temáticas más arriesgadas dentro de la misma comedia. Quitarle un poco de gravedad a ciertas temáticas que me parecen importantes de hablar.

– ¿Cómo sigue el camino de “Swing” luego del estreno?

“Swing” ya tiene un Agente de Ventas Internacionales y hoy estamos enfocados en vender la película para distintos mercados. Me interesaría también, participar de algunos festivales latinos o festivales de comedia. Y sobre todo mostrar la película. Entiendo también que las comedias suelen ser más locales que los dramas, por lo que hoy mi principal foco está en poder mover la película y que la gente la disfrute.

– ¿Y los de la productora?

Grita está en un momento precioso. Es justamente un momento de muchos cambios, de crecimiento, de apostar a nuevos proyectos, a nuevos lenguajes y sobre todo de seguir creciendo. Los últimos 3 años han sido de mucho movimiento, estrenamos un largometraje por año prácticamente. El 2016 estrenamos “Respirar Helado” un documental filmado en Chile por Carolina Bloj, en el 2017 estrenamos en San Sebastián “Medea” una coproducción que hicimos con Costa Rica, dirigido por Alexandra Latishev, y que recorrió varios festivales, entre ellos: Bafici, Lima, Varsovia, Habana, Ginebra, Premios Platino y Fénix, etc. Y ahora en 2018, ya estrenamos “Swing” nuestra tercera película, pero la primera producción 100% hecha en casa, y eso ha sido un gran paso como empresa productora. Ahora estamos viendo nuevos proyectos, buscando nuevas historias y presentando algunos proyectos para cine y televisión.

– ¿Quién te gustaría que se acerque a ver “Swing”?

Me gusta mucho la comedia europea, sobre todo la española e italiana. Si puedo soñar, me gustaría que llegara un productor español o italiano y me diga “Vamos a hacer comedia allá”. Antes de preguntarle cómo lo haríamos, ya tendría las maletas listas con guiones para filmar.

– Si tuvieras que venderla con una sola oración que la defina, ¿Cuál sería?

Una comedia dramática que promete buenas risas, pero que invita a replantearse lo que somos hoy como parejas.

Swing

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Autor

Rolando Gallego

Colaborador de Cinemaboutique, periodista especializado en cine. Pueden leerlo en: http://www.escribiendocine.com y http://www.espectadoravezado.com.ar

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