Perú

Canción sin nombre

agosto 26, 2019

Por Karla Monge @karlamonge

Una mujer canta una canción a nadie. En la oscuridad de la noche su padecimiento desgarra, su soledad es más que física, su lamento representa el dolor de la pérdida, pero sobre todo del miedo que se siente después de haber confiado; de la nefasta y absurda vergüenza que siente el iluso que ha sido engañado; la impotencia ante la falta de justicia; del miedo al daño a una criatura indefensa; y de todos los sentimientos mezclados con angustia y revueltos una y otra vez. Esto es lo que logra Melina León, directora y guionista, con su ópera prima “Canción Sin Nombre” o lo que me provocó no sólo porque soy mamá, si no porque no creo que haya nadie en este mundo que no se pueda sentir identificado o que pueda sentir empatía por una madre a quien le han robado su bebé recién nacido.

La película cuenta la historia de Georgina Condori, interpretada por Pamela Mendoza Arpi, una joven ayacuchana que llega a Lima escapando de la marcada violencia de los años ‘80, y en su búsqueda de oportunidades sumergida en la pobreza, recurre a una clínica que ofrece ayuda a mujeres embarazadas de escasos recursos, que necesitan apoyo y sobre todo atención médica a la hora del parto.

Confiada en lo público que es este desinteresado ofrecimiento, Georgina da a luz una niña y posteriormente le informan que su bebé ha muerto. Angustiada, desconfiando de la información entregada y sumida en una tristeza sin retorno, recurre a las autoridades sin encontrar mucha respuesta ni apoyo, hasta que llega a Pedro Campos (Tommy Párraga), un periodista del diario La República, quien la ayuda a investigar esta misteriosa desaparición que esconde una red de alto nivel de trata de personas, que roba bebés a mujeres en situación de pobreza, para su posterior venta a extranjeros que buscan la adopción.

Mientras Georgina busca y espera en un país sumido en la violencia, la ilegalidad, y la injusticia, Pedro también vive su propio proceso, representando ambos a un Perú que vivió los peores años. Es por eso por lo que esta historia basada en hechos reales ve necesario y justifica su adaptación a 1988, pero los hechos originalmente ocurrieron en 1981.

“Canción sin nombre”, es una historia que no se olvida. Es una película triste, sí, pero también extremadamente realista no solo por mostrar el Perú de esos años, y que de soslayo se logra apreciar lo que sucedía en América Latina, si no que nos invita a sentir y a preocuparnos por no volver nunca más a esos niveles de violencia, a recuperar y proteger el valor que tiene el ser humano por sí mismo y que hace que nos diferenciemos de otras especies, y porque nunca perdamos la empatía por el dolor del otro.

Una historia fascinante, que aún puede abrir cientos de aristas incluso judiciales, y que a pesar de estar inspirada en otra época, puede incluso ser actual, porque la trata de personas sigue este año llevando la delantera en los delitos que dejan mejores ganancias junto al narcotráfico.

Una propuesta audiovisual en blanco y negro que demoró casi 10 años en concretarse y que cuenta con la participación de Inti Briones, quien como director de fotografía logra componer su propio lenguaje visual junto al guión de León, abrazando a los personajes en sus momentos más íntimos y dando a conocer su desolación en las situaciones de mayor desamparo, como en sus agobiantes caminatas de noche o al amanecer. Cabe destacar que Briones también tiene un importante rol como productor y que León, como guionista y directora, logra exprimir esta historia sin forzarla, porque además cada personaje, muchos de ellos representados por actores empíricos, tienen su propia fuerza de acuerdo con su propio poder y a la realidad de sí mismos y sus circunstancias.

Luego de 5 semanas de preproducción, se tomó cinco semanas de rodaje en 2017 para comenzar a elevar sus esperanzas en el mercado Ventana Sur. Luego, pasó a ser una de las escogidas en la lotería del Festival de Cannes, logrando su estreno en la sección  quincena de realizadores del certamen, para posteriormente ganar el premio Cine Vision en el Festival de Cine de Múnich; compitió por el mejor debut en el Festival de Cine de Jerusalén; estuvo en el Festival Internacional de Cine de Melbourne; participará en el 29 Festival de Cine Ceará en Brasil; agotó entradas en el Festival de Cine de Lima; ya tiene fecha para su debut en Estados Unidos; estrenada en Chile en el marco del Santiago Festival Internacional de Cine (SANFIC15), donde fue distinguido con el premio SIGNIS a la película más destacada en la Competencia Internacional del Festival chileno; además, competirá por el FIPRESCI (premio de la crítica internacional), en el Festival del Nuevo Cine de Montreal, en octubre de este año; y tiene un sin fin de invitaciones a Festivales que esperan por su confirmación.

“Canción Sin Nombre”, es una canción a todos y a nadie, porque no tiene nombre arrebatarle un hijo a una madre, robarse a un ser humano como un mero objeto negociable. Es una oda a la humanidad, a la sociedad sea del estrato socioeconómico que sea. Y sobre todo es una inmensa historia que no deja indiferente a nadie y que no hay que dejar ni perder de ver.

País: Perú
Año: 2019
Director: Melina León y Michael J. White
Elenco: Pamela Mendoza, Tommy Párraga, Lucio Rojas
Duración: 97 minutos
Género:
Drama

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Autor

Karla Monge

Colaboradora de Cinemaboutique, periodista Universidad Gabriela Mistral y Máster en Guión y Desarrollo Audiovisual de la Universidad de los Andes, Chile. Radicada en Colombia, se dedicó a la docencia en la Universidad Jorge Tadeo Lozano. Tiene experiencia como guionista en distintas áreas de comunicación como televisión, además ejerció como productora ejecutiva y realizadora. Curadora del Festival Internacional de Cine por los DDHH Bogotá. Actualmente es story editor de proyectos para cine y literatura infantil.

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