Entrevistas

Sebastián Muñoz

diciembre 30, 2020

“El príncipe habla de cómo definirse como ser humano”

Por Marcela Schleede

A mediados de los años ’90 se comenzaba a reabrir las escuelas de cine, luego de largos años durante la dictadura, donde estas se vieron apagadas de expresarse en la pantalla grande. Es así, como Sebastián Muñoz comienza su relación con el mundo de la historias y del séptimo arte, llegando a ser director de cine y arte chileno.

Su encuentro con el cine fue fortuito y parte del destino que le esperaba, una amiga guionista de su madre, le habló por primera vez de películas y él que siempre estuvo interesado por el arte, el teatro y la pintura, enganchó…. Así comenzó sus estudios primero en la escuela de comunicaciones Mónica Herrera, para luego hacer su carrera de cineasta en la Universidad Arcis, donde realizó dos cortometrajes de ficción, pero su foco estuvo más en la dirección de arte donde desarrollo gran parte de su carrera “el arte me llamaba” dice.

Consolido sus años en el sector haciendo el arte de películas como Ángel Negro (2000) del director Jorge Olguín. Durante esos años, viaja a hacer un taller de guion a la escuela de cine de Cuba San Antonio de los Baños, donde conoce a los directores chilenos Alicia Scherson y Andrés Waissbluth con quienes entabla una relación de amistad y trabajo intenso hasta hoy.

Después de una gran desilusión que implico perder la oportunidad de ser padre y una beca para estudiar dirección cinematográfica en Barcelona, España, Sebastián toma la decisión de dirigir su propia película y que está fuese una historia de Amor, “ahí nace la idea del príncipe” dice, “como puedo entregar amor o mi mirada, construir algo en que pueda entregar amor… y el cine es lo que yo se hacer”.

De ahí parte la búsqueda de algún libro o guion que sea el camino de construcción de su primera ficción en un rol de director y como todo en la vida de Sebastián, el príncipe aparece por un evento fortuito, por el destino. Es así, como se da comienzo a su primera y premiada opera prima de Ficción en la pantalla grande: “El Príncipe”.

– ¿Cómo nace “El Príncipe”?

Comencé a buscar historias, porque nunca se me ocurrió a mí escribir. No tenía la idea de una historia particular. Hasta que un día… Esto fue hace 10 años atrás porque me demoré 9 años en hacer esta película.

Hasta que un día llega un amigo a un almuerzo con este libro que el encontró en la vega, en la calle, en el suelo, en esos pañitos que ponen en el suelo para vender cachureos, entre una Barbie y una batidora, estaba la portada de este libre, tan particular de este hombre torso desnudo entre barrotes. Después cuando conozco a Mario Guerrero me dice que esta foto estaba pensada para que llamara la atención. Bueno, entonces este amigo compra este libro a 500 pesos y lo trae a este almuerzo. Y comienzo a leerme las tres primeras páginas y ahí rayé y le dije préstame este libro que quiero leer y así fue.

Lo leí y la crudeza del relato me encanto y también me sentí muy identificado porque el príncipe habla de cómo definirse como ser humano, como uno se arma como ser humano. Esto es lo que quiero hacer.

– A partir de ahí, ¿Cómo parte el proceso de transformar este libro en una película?

La Alicia Scherson siempre me estuvo apoyando y me decía Seba tu deberías dirigir.  Entonces, la llamé y le dije amiga yo quiero que seas mi madrina, mi productora. Y ella me dice, yo no soy productora, además estábamos terminando “El Futuro”, en todo ese proceso, pero si quieres yo trabajo contigo en todo el desarrollo de “El Príncipe”.

– ¿Cómo logran encontrar al autor y que él les ceda sus derechos?

Lo primero fue la búsqueda del autor, porque no era un autor conocido, además el nombre que tenia era un seudónimo, Mario cruz no era su nombre.

Alicia en esa época era la directora de la escuela de cine de la Chile y se mete a la escuela de teatro a buscar porque en la tapa de atrás del libro decía que este autor era dramaturgo y ella encuentra en los archivos de la biblioteca de la escuela de Teatro de la Chile obras escritas por este autor. Todos en papel roneo, nadie los había sacado en 20 años. Y en una de estas hojas salía que este caballero había sido secretario de los dramaturgos de chile y sale el teléfono del teatro Cariola. Alicia llamo y le contesto un viejito que le dice que este caballero no pertenece desde los años’ 80 a la asociación, pero que el año pasado lo había visto en el Biobío paseando. Ahí pensamos… por lo menos está vivo.  Ese día el señor quedó de buscar la dirección del autor y dos semanas después nos entregó la información y nos fuimos un día sábado a verlo, sin saber con que nos íbamos a encontrar.

Pasamos varias semanas en negociación con Alicia, él conocía las películas de ella, al principio se embaló y dijo que si pero que tenia que hablar con su pareja. Nos juntamos una segunda vez para hablar de dinero y detalles de la película, pero nos dijo que no porque el quería dirigir esta película y que no nos daría los derechos.

Siempre era Alicia quien hablaba con él porque era  famosa, pero pensé: ‘Yo tengo que hablar con él´, no sé si con mi labia iba a funcionar, pero muy emocionado le digo que yo también era gay y que esta historia para mi era muy importante y desde mi corazón fue tan potente que convencí a Mario con su pareja.

Uno puede generar cambios más allá del amor, y desde lo que uno verdaderamente siente.

Y así empezó el recorrido de mi primera película, postulamos al fondo de guion que ganamos en el 2013 o 2011, no lo recuerdo bien. Ahí busco a Luis Barrales, dramaturgo, que yo había visto sus obras de teatro y siempre eran obras de teatro de corte más marginal, y yo quería que alguien con esa mirada tomara la novela y la transformara en guion. Y para él fue su primer guion cinematográfico, porque venia del teatro y le encanto la idea y con Alicia lo invitamos a trabajar con nosotros.

– Como encontraste a tu productor de Niño-Niña Films

Alicia me comenta que hay que ver con que productora vamos a trabajar. Primero estuve con Jirafa, postule al fondo y quede segundo en lista de espera. Al año siguiente con Invercine, pero estando con ellos ni siquiera quedamos y el tercer año pensé: Yo quiero buscar a alguien que tenga ganas igual que yo, que no sea una productora, y ahí me encuentro con Roberto Doveris quien había sido mi alumno en la Universidad de Chile. Él me dice feliz, estaba recién armando su productora niña-niño films y bueno postulamos y nos ganamos el fondo.

– ¿Una vez escrito el guion, buscaste a tus personajes o ya tenías una idea de quienes iban a ser parte del elenco?

Al mismo tiempo en que estábamos postulando al fondo de guion con niña-niño films, me encontraba filmando una película del Rumpy, “Paseo de Oficina”, y bueno ahí conocí a Gastón Pauls, como director de arte no tenia mucha cercanía con él, pero el último día de filmación, me pasa a buscar un radiotaxi que venía con él también y nos llevaba a la filmación, y nada, ahí estaba él. Se sienta al lado mío y comenzamos a hablar algo un poco más profundo y le cuento que trabajo con Alicia y Cristián Jiménez y le digo que ellos son mis mentores juto a Andrés Waissbluth, directores chilenos con los que me construí, aunque mi gran maestro siempre fue Ricardo Larraín.

Bueno, en el taxi le digo justo hoy es el cumpleaños de Alicia y si quiere ir conmigo, primero me dice que no, pero una vez en la fiesta suena mi teléfono y era él. Entonces llega al cumpleaños y Alicia le cuenta que estamos haciendo este proyecto y que justo esta este personaje argentino, que es el Che pibe y ella le pregunta si quiere hacerlo y él dice bueno, al otro día le enviamos la novela, engancho de inmediato, y así, él fue nuestra primera conexión, ya que después de eso postulamos a un Ibermedia con él desde argentina.

– Como fue tu encuentro con el protagonista de “El Príncipe”

El primer año desde que tengo la novela, Claudio Rodríguez, mi ex, y que fue el director de casting de la película, me dice vi a un actor en una obra en Peñalolén, pero justo la obra terminaba ese domingo, y después Juan Carlos, el protagonista de la película, tenía un examen de escuela, él estaba en tercer año y era un papel súper chiquitito. Lo veo que entra a escena, y era una escena tan pequeña, pero lo veo y fue amor a primera vista, y dije él es. Y para mi fue súper loco, porque al principio pensé que el príncipe tenía que ser alguien más chileno, con piel más oscura, con rasgos más autóctonos, y él es alguien blanquito. Nada que ver a Juan Carlos.

Mis amigos me decían que no lo imaginaban así, entonces con cariño me dijeron que debería hacer un casting, porque no te puedes quedar solamente con un actor que viste una vez e hicimos el casting, pero siempre fue él y ahí no solo lo dije yo, sino que los productores, estaba Roberto obviamente, lo vio Alicia, lo vio Bruno Bettati y unánimemente dijeron si es él.

Y lo que yo he tendido hasta ahora y que estoy trabajando para mi segunda película, es trabajar con actores que de alguna manera en su vida real tengan algo que ver con el personaje. Yo estaba conectado desde chico a los actores. A los diez años me tomaba la micro y me iba a ver la Negra Ester al cerro Santa Lucia, algo que ahora no se podría hacer. Yo iba con un compañero de colegio a todas las obras que se estrenaban y era de los que me quedaba hasta el final a ver a los actores, siempre tuve una fascinación desde chico, con la actuación y los actores.

– ¿Cómo logran la co-producción Argentina?

Después de esto, yo estaba haciendo la película de Jorge Alis, “Argentino QLO” y bueno teníamos que ir con Romina Olguín, ambientadora, a Argentina a buscar utilería argentina de los años ‘80 y 190 y en ese mismo momento estaba la directora Pepa San Martin en la postproducción de su película “RARA” en Buenos Aires, con Kike Stindt, su director de foto, y me dice, amigo vente y te quedas en mi casa, entonces yo le digo a la producción de la Película “Argentino QLO” que solo me pague el pasaje y el viatico para ir a buscar la utilería.

En ese viaje la Pepa me presenta a su productor argentino, en una comida y yo le cuento de mi proyecto, que ya nos habíamos ganado el fondo, le mando el guion y él enganchó. Ahí el proceso empezó a tomar forma, esto fue en el 2015/2016.

– ¿Ya con los fondos y el guion como organizan la pre-producción y la filmación?

En el 2016, estuvo el proyecto medio parado, necesitaba un productor más de campo y fue ahí donde entra Marianne Mayer-beck al proyecto.

Como era un proyecto de bajo presupuesto, hicimos un pre-producción el 2017, donde dejamos listas las locaciones y en el verano de 2018 comenzamos a filmar. Y yo estreno el 2019 en Venecia.

– ¿Cómo fue tu relación con tu equipo de filmación?

A mi me interesaba tener gente con una visión LGBT, no que fueran todos gay, pero gente que tuviera una mirada que yo pudiera escuchar.

Sabiendo que yo soy el que lleva el camino de todo, a mí me gusta que las personas que estén no vayan solo a hacer el trabajo, sino que a compartir techo. Con el Kike Stindt no nos conocíamos tanto, pero yo consulto harto el oráculo, sobre todo en esos momentos y pregunte por el Kike, porque durante 9 años yo tenia referencias de atmosfera y tenia todo eso tan armado y el consejo fue que yo tenia que conocerlo como persona, su hijo, su vida, conocernos en lo humano.

Y eso fue lo que yo hice, porque al 90% del equipo yo lo conocía por el trabajo, pero fue Involucrarme con ellos en lo emocional, en lo particular de cada uno como persona, eso fue lo que sirvió para construir un equipo hermoso, la filmación fue increíble. Fue súper bonito. Era un grupo de amigos haciendo cine.

Después del desayuno mientras todos preparaban sus cosas yo me iba con un sahumerio a limpiar todas las celdas, porque era una cárcel real. Las energías, imagínate.

Yo tengo algo muy paternal, de cuidar y de querer. No era el director lejano, me preocupe mucho de lo que me faltaba a mí de un director. 

Me levantaba todos los días a las 5 de la mañana y hacia mis plantas y llegaba con el trabajo hecho. Durante los 45 minutos que duraba el trayecto de Santiago a Buin íbamos estudiando con Daniel Matesanz, mi asistente de dirección, después con el Kike entonces cuando llegábamos todos sabíamos lo que teníamos que hacer. Y eso finalmente tiene que ver con el trabajo del director, muchas veces los directores son flojos.

– Cuales fueron tus miedos de pasar de director de arte a director.

Primer día de visita técnica con todo el equipo, como una semana antes de filmar, no sabía si yo sabía o no mirar la película, me decía a mí mismo: ‘me sabré los planos’. No sabía si iba a ser capaz de contarla a nivel de lenguaje cinematográfico.  

Y llegamos al set, estábamos con el Kike, Matesanz, la Marianne. Y Daniel Matesanz me dice: ‘¡Ya! escena uno. Y le digo, si el príncipe entra por esa puerta’ y ahí me pongo a moverme, a actuar y me di cuenta. Es como cuando uno tiene esos cuadros de puros puntitos y de repente aparece la imagen. Vi la película entera, tal cual como yo la quería contar y hasta ese minuto no me había pasado, pero fue el momento de ponerme ahí y decir entra por acá y ahí empecé a ver y la empecé a contar a nivel de planos y eso para mi fue hermoso porque ahí yo me reencontré, o volví a ver a un artista que yo pensé que había olvidado o que no tenia. Porque siempre para mí fue un rollo ser director, como yo voy a llegar a ser un director.

Y como Ángel la niña de las flores que tenia las flores de siete colores en su casa, uno no tiene que ser, uno tiene que ser uno. Es súper lindo como llega la luz, en que minuto la vida te pone la luz, y eso jamás se me va a olvidar.

– Una vez en el set, ¿Cuál era tu método de trabajo?

Una vez llegados al set, repasábamos las escenas con los actores y ellos la movían y movían y con el Kike íbamos mirando, dos o tres veces y cuando estábamos listos y se iban a vestuario pelo y maquillaje. Trabajando primero lo mas orgánico con los actores y que también, yo he tenido una historia con el teatro desde chico, tuve mi primera pareja, de 10 años, era un actor, yo tengo un cuento con los actores súper cercano. La mayoría de los actores.

– Como pasaste de director de arte a director de una película

Siempre me preguntan eso, de cómo pasé, pero yo les digo que yo siempre dirigí un equipo, para mi nunca fue une cosa muy distinta, estaba esa energía como director de arte y fue algo natural.

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Autor

Marcela Schleede

Egresada de la Escuela de Cine de Chile en 2000 como Realizadora cinematográfica con mención montaje, sigue sus estudios de cine en la universidad de Paris X, Nanterre, con una maestría en Artes del Espectáculo con mención cine. Radicada en Chile desde 2004, trabaja como continuista en diversos proyectos cinematográficos, en películas como Araña de Andres Wood o Ema de Pablo Larraín tanto como series de televisión, Ramona, Mary y Mike, Dignidad y servicios de Producción extranjeros donde ha podido trabajar de la mano de grandes directores como Michel Gondry.

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