Argentina

La Larga Noche de Francisco Sanctis

julio 30, 2017

Por Camilo Velásquez @caanveru

La Larga Noche de Francisco Sanctis es de esas películas que debes ver en compañía y que luego te permiten hablar para disertar detalles, motivaciones, situaciones, y en el fondo, despejar supuestos. En mi caso personal, y teniendo en cuenta que con los universos en los que se desarrolla no estoy familiarizado, me costó empatizar  con el personaje, con el entorno, y con lo verosímil que podía ser ese suceso en la vida de ese protagonista.

Sin embargo, después de una conversación con alguien que estuvo más cerca de la época dictatorial latinoamericana, que tiene más referentes porque en su país también se vivió algo similar, que incluso recuerda los detalles del abuso de los gobiernos para controla la vida de millones de personas, logró llevarme a reconocer ciertos aspectos a través de los que me permití asaltar éstas líneas. ¿De eso se trata no? De darle valor a las historias, a quienes se atreven a contarlas, y de invitar a que cada espectador pueda enfrentarse desde su mirada a las películas. Es por eso que a partir de los puntos comunes que sentí con Francisco, y con lo que le ocurre durante esa eterna noche, les contaré un poco de su larga noche.

Imaginen que han esperado durante mucho por una noticia, imaginen que esa noticia llega, y que cuando llega, no es lo que esperaban. Además imaginen que de esa noticia dependían muchas cosas, cosas que el personaje en ningún momento evidencia, pero que por su cotidianidad nos da a entender y que nos pone a pensar en nosotros mismos, pues muchas veces hemos soñado con que nuestro jefe nos llame a su oficina y ratifique que ese ascenso por el que tanto nos hemos sacrificado, es una realidad.

Si en la oficina del gerente a Francisco, en vez de entregarle una caja con productos de los que fabrica la empresa y una corbata, le anuncian el ascenso, la noche habría sido muy corta. De un solo brinco habría recogido su saco, sus llaves, y habría pasado en instantes por la tienda a comprar el vino blanco para celebrar con su esposa y sus hijos; se habría tomado un par de copas con la cena, y habría dormido mejor que cualquier noche desde que consideraron la oportunidad de estar mejor. Ese desencantamiento inevitable cuando no valoran lo que haces, es una puerta inmediata para que cualquier propuesta a nuevas situaciones o aventuras, puedan ser contempladas. Y eso fue lo que le pasó a Francisco, que sin sobreponerse de la desventura, es abordado por una ex compañera de facultad a la que no ve hace más de 10 años, a la que incluso no reconoce al verla, con una propuesta que lo lleva íntimamente a revivir épocas de su juventud en las que el motor de la vida era mucho más efervescente que levantarse, vestirse como oficinero, y vivir más de la mitad de su vida en un lugar en el que no es más que en piñón en la cadena en sus procesos de producción.

Hago la claridad que no es una propuesta sexual o amorosa, incluso recuerdan sin claridad que en alguna situación se besaron y no pasó a mayores. Lo cierto es que ella le pide a Francisco poner en alerta a unas personas que van a ir a buscarlos para desaparecerlos. No dice que no, pero tampoco se embarca de forma inmediata. Hay un detalle exquisito que desde lo íntimo significa mucho para él y que lo lleva a recordar esa vida de juventud en la que había otros voltajes, y que lo moviliza esa noche: un poema que escribió años atrás, en el que cada una de sus letras le hace recordar que en algún momento tuvo un compromiso diferente frente a la vida, tal vez más significativo que levantarse, vestirse como oficinero, y esperar un falso ascenso.

Sus pasos por las calles están marcados por la duda, deambula de un lado a otro, se encuentra con amigos que como él han cambiado de rumbo con los que intenta compartir lo que ha ocurrido, pero que no le dan el valor que en su interior, dicha misión comienza a tomar. Es un protagonista pasivo, se mueve con cuidado, y sólo actúa cuando desde sus vísceras es inevitable contener las cargas emocionales de ese día y de esa noche; pues es quizá ese viaje interno el que mantiene la tensión del espectador, más allá de saber si alcanzará o no su objetivo.  Y con eso termina, con un final abierto en el que cada espectador según contexto, su backstory está en libertad de determinar. Podemos suponer que alcanzó a dar el mensaje y salvó a las personas de que se las llevaran, podemos suponer que al llegar ya no había nadie, podemos suponer incluso que al llegar todo era una trampa y al que se iban a llevar era a él, podemos suponer muchas cosas. Lo importante es permitirse verla y pasar esa noche con Francisco Sanctis.

País: Argentina
Año: 2016
Director: Andrea Testa, Francisco Márquez
Elenco: Diego Velázquez,  Laura Paredes,  Valeria Lois,  Marcelo Subiotto,  Rafael Federman
Duración: 78 minutos
Género: Drama

 

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Autor

Camilo Velásquez

Colaborador de Cinemaboutique, es colombiano y Comunicador Social con énfasis en producción audiovisual y Mágister en Escritura de Guión. Ha dedicado su vida profesional a la escritura de series para televisión (La Promesa 2011 – Fugitivos 2013 de CMO Producciones para Caracol Televisión) Proyectos para nuevos medios (De las Mechas 2012 de Aquí no es Producciones); y a la docencia universitaria. Actualmente vive en Montería, capital del departamento de Córdoba en Colombia, en donde está al frente de las comunicaciones de un programa de Cooperación Internacional con víctimas del conflicto armado, en donde además de conocer nuevos retos y realidades a través de las historias que debe contar; alimenta el sueño de escribir por siempre. Twitter: @caanveru

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